Odisea Chucho
Mayo 28, 2007 por Luvi Torres

Chucho Valdés y tremendo chucho de frío… Acabo de llegar, 1° de sensación térmica, con razón!!!
Bestial odisea esta madrugada de domingo musical… Casi se hizo imposible el trayecto Colegiales-Wilde, luego de larga y congelada espera al 140 que nunca llegó, pero al fin, el 168, el 98 y algunas cuadras caminadas hubieron de alcanzarme hasta mi acogedora casita, con té a preparar, estufa a calentarme a mí y a mi garganta, luego de tal frío arrollador que casi me impedía el caminar…
En fin, no sé, en realidad, cómo sucedió que volviera sana y salva… Jaja…
Llegué cerca de las seis y media allá y ya reposaba una banda de gente afuera, cola interminable de forma laberinto, no había cómo encontrar su final… Entré al Dorrego sin dudarlo, no iba a esperar cuatro horas en ese frío seco y tirano hasta que por fin haya llegado la hora de escuchar al cubano y su gente… Así que entré, me acordé de que Stellita (una compañera del magisterio) tenía un hijo del que no me acordaba siquiera el nombre, que trabajaba en el sonido del festival y curiosamente, podría hacerme pasar…Pero la brillante idea murió en el intento, ya que no tenía cómo comunicarme con Stella para pedirle el nombre del hijo o su teléfono… Me quedé esperando un rato, y bueno, comencé a hablar con un chico re buena onda de producción que me dejó pasar.
Todo se dio a mi favor, incluso, como por causalidad me encuentro con Ana (antigua amiga del polimodal, que toca el piano, estudia en el conservatorio y se apasiona por la música latinoamericana), con quien no nos veíamos hacía más de un año… Así pudimos disfrutar de tremendo espectáculo juntas… Y eso, aún, no habría sido todo… de repente, entre tanto son de cuban jazz instrumental, sale desde lo oscuro del escenario, Mayra Caridad Valdés (hermana de Shusho, hija de Bebo, cantante), para vestirse de luces y aplausos a interpretar un repertorio que incluiría canto scat y su nada mal desempeño…
Mucho revuelo y tensión, lugar repleto, y con gente afuera del predio intentando entrar a pesar de la acabada capacidad de adentro… Se lo vió, incluso, al señor Botafogo, semi-disimulado en la multitud de los parados, a quienes abucheaban los que sentados no veían el escenario.
En fin, noche de disfrute, a pesar del frío… Todo congelado y la música seguía sonando…
